¿Qué es el estrés?

El estrés son un conjunto de respuestas fisiológicas, emocionales y conductuales ante un desajuste entre las demandas del contexto y los recursos que disponemos para enfrentarnos a ellas.

Podríamos considerar a nuestro organismo como un embudo, sí le voy introduciendo tareas poco a poco, no tendría por qué haber problemas, sin embargo, tiene un límite, por lo que si comienzo a llenarlo sin ningún cuidado es probable que se derrame.

Hay que matizar que cada persona tiene sus peculiaridades, es decir, hay personas que tienen una mayor cantidad de estrés o se estresan por cosas diferentes. Siguiendo con la metáfora, existe gente cuyo embudo es más pequeño, o bien de mayor tamaño pero no paran de introducir tareas.

Esto quiere decir que tenemos que conocer nuestro nivel basal de estrés, ya que cada persona tiene el suyo y, aunque quizá el contexto de otros pueda no parecernos una fuente de estrés, para él o ella si puede serlo ya que no cuentan con según que recursos.

 Y, por otro lado, debemos saber cuáles son nuestros límites a la hora de realizar tareas, ya que en ocasiones a pesar de tener los recursos (un embudo grande) es posible que las demandas sean demasiadas.

Para verlo con un ejemplo,  si nosotros tenemos al día siguiendo un examen, pero consideramos que no hemos estudiado mucho, puede que haya gente que sepa que no le va a dar tiempo a estudiar por lo que ni lo intentará, y otra podría intentar mejorar su situación poniéndose a estudiar algo más. No obstante, si en lugar de uno, tenemos cuatro exámenes, incluso la gente que considera que tiene recursos para ponerse a estudiar se verá sobrepasada por la cantidad de demandas, y por lo tanto aumenta la probabilidad de que no estudien.

¿Es siempre malo el estrés?

Niveles bajos de estrés no son negativos, nos prepara en nuestro día a día, nos impulsa. Nuestro desempeño y el estrés siguen una relación de U invertida, a mayor estrés peor desempeño.

Por lo tanto, siempre que aparezca de forma coherente al estímulo que nos estamos enfrentando, y de manera puntual, el estrés nos puede resultar favorables. Ahora bien, si el estrés aparece de manera recurrente y ante situaciones que anteriormente no lo provocaban, es probable que aparezcan síntomas de estrés.

Síntomas de estrés

Hay que tener en cuenta que el estrés en gran medida viene provocado por desajustes fisiológicos con la aparición y mantenimiento desmesurado en el organismo de la hormona del estrés, el cortisol. De nuevo hay que comentar que cuándo aparece en pequeña medida, activa el organismo y nos permite estar más concentrados y atentos, es decir, nos moviliza para la acción. Sin embargo cuando hay demasiada cantidad o dura demasiado tiempo en nuestro organismo provoca:

Síntomas físicos:

  • Dolor de cabeza
  • Mareos
  • Dolores de estómago.
  • Tensión muscular
  • Agotamiento o cansancio
  • En los casos más graves, puede afectar al sistema inmune y aumentar la probabilidad de sufrir enfermedades al provocar una «bajada de defensas».

 

Síntomas psicológicos:

  • Preocupación constante
  • anticipación de sucesos negativos
  • Dificultades de concentración y memoria
  • Sensación de agobio sin causa establecida
  • Cambios de humor
  • Más reactivo a futuras situaciones estresantes (disminuye nuestro umbral de estrés)
  • Respuesta de escape y evitación (evitamos situaciones que nos provocan ese estrés)
  • Aumento de consumo de sustancias para clamarnos (alcohol, tabaco, dulces…)

 

Como reducir el estrés

Es imposible vivir una vida sin nada de estrés, simplemente no se puede. Además, no sería beneficioso, ya que como hemos dicho en más de una ocasión el estrés es beneficioso. No obstante, cuando este es permanente y provoca mucho malestar la mejor opción es acudir a profesional. Este nos puede ayudar a:

  • Identificar pensamientos distorsionados. Cuando nuestro nivel de estrés es alto, solemos categorizar nuestros pensamientos en extremos, limitando por tanto nuestro rango de acción. Esto no quiere decir que haya que pensar siempre en positivo, ya que no es lo mismo un pensamiento distorsionado que no sea acorde a la realidad a que un pensamiento negativo, el cual nos puede ayudar con el manejo de expectativas.
  • A nivel físico, aprender técnicas de reducción de la activación. Como pueden ser la respiración abdominal o la relajación muscular progresiva
  • Aprender ciertas habilidades sociales, como son delegar o pedir ayudar. De nuevo, debemos saber cuáles son nuestras limitaciones.
  • Aprender a planificar de una manera adecuada, ya que un planificación rígida y severa, paradójicamente, puede ser una fuente de estrés.

 

Cómo combatir el estrés en nuestro día a día

Ya hemos comentado que la mayor parte de los síntomas físicos que aparecen en nuestro cuerpo son debidos a la hormona cortisol, por lo tanto, una manera de reducirla o contrarrestarla es promoviendo la aparición de otras hormonas que provocan sensaciones agradables que reducen las del estrés, como puede ser la oxitocina. La forma de aumentar la aparición de sensaciones placenteras puede ser mediante:

  • Seguir hábitos de vida saludables: buena alimentación, ciclo de sueño sano, realizar ejercicio físico de manera periódica.
  • Realizar actividades que nos relajen: escuchar música, leer un libro, un baño caliente, un masaje.
  • Pasar tiempo de calidad con personas a las que apreciamos
  • Mantener relaciones sexuales aumenta la aparición de oxitocina
  • La forma mas potente de reducir el estrés, la risa. Buscar aquellas cosas que nos provoque reírnos.

Que produce el estrés

No hay un origen especifico, sino que es multicausal, para cada persona puede haber diversos focos, pero aquellos que son más habituales son:

  • Hábitos de vida no saludables: dormir poco y mal, hacer nada de ejercicio, seguir una mala alimentación.
  • Baja autoestima. Por ejemplo, considerar que no tenemos los recursos necesarios
  • Tener un contexto poco favorable: demasiada carga laboral o estudiantil, situación financiera precaria
  • Preocupaciones que no sabemos resolver acerca de relaciones de amistad, familia o la pareja .
  • Fijarnos en modelos de estrés, es decir, si solo interactuamos con gente que sufre de estrés, aumentará la probabilidad de que nosotros también lo padezcamos. Este hecho se comprueba sobre todo en niños cuyos padres están sujetos a mucho estrés.

 

Tipos de estrés.

Estrés Agudo. Es episódico, puntual, por tanto no hay que huir de este ya que cómo hemos dicho, momentos de estrés pueden facilitar la acción. El problema es que cuando una persona tiene un umbral de estrés bajo, el hecho de que aparezca de manera puntual le puede resultar desagradable, lo cual puede dar lugar a que el intentar no sufrir estrés acabe siendo el origen de este.

Estrés Crónico. Tipo de estrés desmedido, es patológico ya que provoca un sufrimiento intenso y constante dificulta nuestra relaciones cotidianas, y nos incapacita para según qué labores de nuestro día a día.

Síndrome Burnout. De nuevo es un tipo de estrés cronificado que provoca desgaste físico y mental, especialmente ligado en el ámbito laboral. No obstante, el estrés puede surgir en un ámbito y trasladarse al resto.

Estrés Postraumático. Es un tipo de problema de salud mental grave desencadenado por la vivencia o haber presenciado una situación aterradora o traumática, provocando está síntomas de estrés un tanto particulares

 

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